It was almost one week after my 21st birthday when I woke my husband up and said, “It’s time to go to the hospital.” I knew I was in labor with our first child.

Twenty years ago, I didn’t know very much about having a baby, but that night, I knew I was going to be having my baby. My husband and I drove through the empty streets to the hospital with mixed feelings of excitement and nervousness.

At the hospital, I wasn’t sure what to do, what to ask, or how to act. I remember the nurses coming in. They said that they were going to do this or that now, and then they would do it without me having much to say about it. I began to feel a little bit out of control of the situation and more anxiety set in.

The birth of my daughter was a little bit difficult. Instead of giving her to me right after birth, the hospital staff took her to the nursery. I didn’t hold my daughter until the next morning.

When they brought my baby to me, I looked at her with some indifference. I felt some shock at myself because my first thought was, “OK, can I go back to sleep now?” I had expected that I would have experienced a huge gush of love and tenderness. I thought any new mother should feel this love when first holding their new baby. That indifference, and the guilt I felt because of it, lingered once we went home for the next few weeks.

My experience is not all that uncommon. We have this myth in our society that “good” mothers gush and cry to prove their love and worth as mothers when they see their babies. This “good” mothering goes on to perform self-care and newborn care. The “good mother” also cleans, does laundry and makes dinner without batting an eye. We somehow believe that if we do not accomplish all of this while physically recovering from birth — and on two to four hours of sleep — we have failed as mothers. I felt like a failure. This soon evolved into feelings of despair and depression.

1 in 7 women suffer from postpartum depression
It is OK to ask for help and to admit this has happened to you. There is help available.

One in seven women experience mental health or mood disturbances after birth. Yet we often don’t give women permission to talk about these feelings. It is time to acknowledge that postpartum blues, depression and even psychosis happen. Nobody is at fault for it. It is OK to ask for help and to admit this has happened to you. There is help available.

It is not a blemish on your character or your worth as a mother or a woman if you are one of the one in seven women who experiences postpartum mental health issues.

I did find the courage to speak to my health care provider about my depression and I was given tools to help. My daughter is a beautiful 20-year-old and we have a strong, secure relationship. I’m thankful that help came for me in a non-judgmental way. Gratefully, I was able to come through that dark time into a loving relationship with my daughter.

If you find yourself in need of speaking to someone about your own experience, please don’t be afraid to speak out. You can talk to your own health care provider, find a support group, or contact us at First Care Clinic. We’re ready to listen and offer support and resources.

Not ready to call? Check out these resources for a first step toward getting the help you need:

www.postpartum.net
Postpartum Support International -Phone Number: 800-994-4PPD (4773)
PPD Moms -Phone Number: 800-PPD-MOMS (800-773-6667)

 

Era casi una semana después de mi 21 cumpleaños cuando desperté a mi esposo y le dije, “es hora de ir al hospital”. Sabía que estaba de parto de nuestro primer hijo.

Hace veinte años, no sabía mucho sobre tener un bebé, pero esa noche, yo sabía que iba a tener mi bebé. Mi esposo y yo manejamos por calles vacías hasta el hospital con una mezcla de sentimientos de emoción y nerviosismo.

En el hospital, no estaba segura de qué hacer, qué preguntar, o cómo actuar. Recuerdo a las enfermeras venir. Me decían que iban hacer esto  y aquello y lo hacían sin que yo pudiera decir mucho al respecto. Comencé a sentirme un poco fuera de control de la situación y más ansiedad sentía.

El nacimiento de mi hija fue un poco difícil. En lugar de tenerla a mi lado después de nacer, el personal del hospital se la llevó al nido. No pude tener a mi hija en brazos hasta la mañana siguiente.

Cuando me trajeron a mi bebé, la miré con cierta indiferencia. Hasta a mí misma me llamó la atención mi reacción porque mi primer pensamiento fue, “está bien, ¿puedo volver a dormirme ahora? Hubiera esperado experimentar un torrente de amor y ternura. Pensé que cualquier nueva mamá debería sentir este amor la primera vez que cargara a su bebé. Esa indiferencia, y la culpabilidad que sentí por sentirme así, continuaron por unas semanas cuando volvimos a casa.

Mi experiencia no es del todo poco común. Tenemos ese mito en la sociedad que “las buenas madres” lloran para probar su amor y valía como madres cuando ven a sus bebés. Pensamos que esta “buena madre” tiene cuidado de sí misma y del recién nacido. Una “buena madre” también limpia y lava la ropa y hace la cena sin pestañear. De alguna manera creemos que si no conseguimos todo esto mientras nos recuperamos físicamente del parto – y con dos o cuatro horas de sueño – fracasamos como madres. Me sentía como una fracasada. Esto pronto  convirtió en sentimientos de desesperación y depresión.

Una de cada siete mujeres experimenta problemas mentales o alteraciones del humor después del parto. Sin embargo, a menudo no les damos permiso a las mujeres para hablar sobre estos sentimientos. Es hora de reconocer que existe la tristeza postparto, depresión e incluso psicosis. Nadie tiene la culpa de eso. Está bien pedir ayuda y admitir que esto te ha pasado. Hay ayuda disponible.

No es una mancha en tu carácter o tu valía como madre o mujer si tú eres esa una de entre siete mujeres que experimenta problemas de salud mental después del parto.

Yo encontré el valor de hablar con mi doctor sobre mi depresión y me dieron herramientas que me ayudaron. Mi hija es una belleza de 20 años y tenemos una relación fuerte y segura. Estoy agradecida que tuve ayuda sin que me juzgaran. Gracias que fui capaz de pasar de un tiempo de oscuridad a una amorosa relación con mi hija.

Si tú te ves con la necesidad de hablar con alguien sobre tu propia experiencia, por favor, no tengas miedo de hacerlo. Puedes hablar con tu doctor, encontrar un grupo de apoyo o contactarnos en First Care Clinic. Estamos dispuestos a escucharte y ofrecerte apoyo y recursos.

¿Todavía no estás lista para llamar? Mira estos recursos para unos primeros pasos hacia la ayuda que necesitas:

www.postpartum.net
Apoyo Internacional Postparto – Número de teléfono: 800-994-4PPD (4773)
PPD Madres – Número de teléfono: 800-PPD-MOMS (800-773-6667)

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